Lo que me faltaba...

lunes, 17 de septiembre de 2012

Blindgyde (Callejón)


Sé quién es usted, señor de extraña sonrisa, se lo que intenta, no podrá lograrlo, cree que tiene el poder pero no es así señor de extraña sonrisa, no ha conocido a nadie como yo… lo he visto por estos parques, se lo que piensa al vernos a mis amigas y a mí, pero no podrá hacerlo señor de extraña sonrisa. 
Sé que está sentado en la banca de enfrente fingiendo leer un periódico; pero que espera el momento idóneo, no lo he permitido los últimos meses, aun no estaba listo señor de extraña sonrisa. No es una buena persona, piensa que tiene el control; pero no me conoce, no me conoce señor de extraña sonrisa.
Hoy en el kínder aprendí a bailar una nueva canción, le mostraré como es… míreme señor, se que quiere seguirme, se que le gusta verme saltar, venga sígame, ya se jugar al avión. Sé que no conoce esta zona de la ciudad, tampoco nadie lo conoce a usted señor de extraña sonrisa. No me pierda de vista, no quiero tener que esperar un día más.
Sé que lo que tiene en esa botella no es agua, y también se que le gusta verme entrar a este callejón, sígame señor de extraña sonrisa, no quiero que se pierda por aquí. Acérquese, quiero que me vea bajar estas escaleras, es un lugar oscuro, se que se le olvido tener miedo señor de extraña sonrisa. Mala decisión.
No lo escucho, pero sé que está allí señor de extraña sonrisa, puedo sentir como abre la botella y moja un pañuelo, debería ajustarse los anteojos señor de extraña sonrisa, quiero que vea bien lo que está por pasar.
No debería tener miedo lo ha hecho muchas veces, se que tiene un mal presentimiento, no es la primera vez que lo siente; pero no se preocupe señor de extraña sonrisa, el teléfono que cargo es de juguete. A su alrededor no hay nadie más que usted señor de extraña sonrisa, no hay nadie que pueda defenderle, y usted no podrá hacerlo tampoco. Puedo sentir su miedo señor de extraña sonrisa, aun así no puede evitar avanzar a mis espaldas. Nunca debió seguirme hasta este húmedo sótano.
Piensa en salir de aquí, señor de extraña sonrisa; pero no puede evitar tocar mi hombro. Trata de usar la fuerza, por una extraña razón no es necesario, giro antes de que lo haga. Se arrodilla justo frente a mí, puedo sentirlo, me mira y puede ver que tengo los ojos cerrados, puedo sentir como saca su lengua y la acerca a mi rostro. Disfrute un poco señor de extraña sonrisa, aun no puede comprender lo que pasa. Abro mis ojos y le miro fijamente, usted se levanta. Debe mirarme a los ojos señor de extraña sonrisa, no puede evitarlo, ¿Que es lo que piensa? ‘Ojos de muñeca’, puede ser. Aun no sabe nada de mí, hay una razón muy importante por la cual los tengo así.
Sé que esta impactado ya es tarde para arrepentirse, sé que no esperaba escucharme gritar tan rápido, menos con su voz: -¡Ya no más!-
Mis ojos se han quedado en un profundo blanco, se que ahora no puede moverse señor de extraña sonrisa. Tengo poco tiempo, muevo mi manos enfrente de mi cara, usted no decide sus movimientos y me sigue en la coreografía. No se esfuerce, todo lo que logrará es lastimarse, ahora me tomo del cuello, y me levanto. Esta parte nunca me gusta, floto en el aire, usted no tiene suficiente fuerza para levantarse, intenta gritar. Sé que se arrepiente de todo el daño que causo, pero es demasiado tarde señor de extraña sonrisa.
Su sangre no puede llegar a sus extremidades, siente como va perdiendo sensibilidad en ellas, siente un poco de dolor, no sabe lo que es el dolor realmente. No llore, sólo obtendrá sangre de sus ojos, me hará sentir culpable, y se desmayará más rápidamente, no quiero eso. Sé que me empieza a ver borrosa señor de extraña sonrisa; pero le pido que se esfuerce falta la mejor parte, mis manos sueltan mi cuello y caigo rápidamente al suelo. Por un instante es dueño de su cuerpo, señor de extraña sonrisa, ¿Qué piensa hacer? A penas puede moverse, comienza a recordar las muñecas que ha tomado, una a una, ¿Ahora puede recordarme señor de extraña sonrisa? Una extraña sensación invade todo su cuerpo y logra juntar la fuerza para liberar un leve, -Por favor, ya no más.-
Usted no quiere escuchar lo agudo y estruendoso de el sonido que sale de mi boca, no tiene remedio alguno, aun tiene pocos segundos, debería reflexionar, para en un futuro lograr escapar; pero apenas tiene fuerzas para levantar la mirada, aun falta lo mejor señor de extraña sonrisa, haga un esfuerzo. Míreme fijamente mientras mis ojos pasan de ser blancos a un profundo negro, mire mi sonrisa a través de su lectura.
Sé quién es usted, señor de extraña sonrisa, se lo que intenta, no podrá lograrlo, sabe que no tiene el poder y está en lo cierto señor de extraña sonrisa, no ha conocido a nadie como yo… lo he visto por estos parques, se que ya no quiere ver a mis amigas, ni a mí; pero no puede evitar hacerlo señor de extraña sonrisa. 
Sé que está sentado en la banca, parecería que lee un periódico; pero se que espera el momento idóneo para escapar, no lo he permitido los últimos meses, aun no estaba listo señor de extraña sonrisa. No es una buena persona, sabe que no tiene el control; pero no me conoce, no me conoce señor de extraña sonrisa.
Hoy en la escuela aprendí a leer de corrido, le mostraré como lo hago… míreme señor, se que quiere seguirme, se que le gusta verme saltar, venga sígame, ya se contar hasta cien. Sé que no reconoce esta zona de la ciudad, tampoco nadie lo reconoce a usted señor de extraña sonrisa. No me pierda de vista, no quiero tener que esperar un día más.

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