Lo que me faltaba...

sábado, 1 de septiembre de 2012

Påkaldelse


Un día de hace ya bastante años, un septiembre según recuerdo, de esos tiempos cuando tenia no más de 18 años, hice un viaje especial... son de esos recuerdos que salen a veces en las noches de insomnio, esos que añoras. Ese día había llovido bastante, después de la escuela pase a mi casa a arreglarme, tenía un compromiso. Me puse un pantalón de mezclilla, mi playera del concierto de mi banda favorita, una camisa amarilla y un saquito.
Recuerdo muy bien que viajaba muy entretenido en el transporte público, en algún punto de éste, comencé a hablar con ella. El transporte de repente dejo de avanzar, es algo normal suele haber mucho tráfico, así que seguí con el chisme. Pasaron de 15 a 20 minutos cuando me di cuenta que no se movía para nada el camión, ya era algo inusual. Lo medite unos instantes y baje para caminar hacia mi destino, me seguían aquellos tonos... de aquella mujer, caminamos un poco hasta donde estaba bastante inundado, además de todo se me había terminado el saldo de mi celular.
Ella me había contado que esa tarde había ido a hablar con su novio, el que hace días atrás no veía para cortar por lo sano, y según me comento esa fecha pero del año anterior había hecho justo lo contrario. Durante la charla me había adentrado mucho en su vida y ella en la mía.
Llegando a el crucero era evidente la gran inundación, mi cita era lejos hacia el otro lado de la laguna, recordé también cuando era niño como cruzaba os charcos para no mojarme las piernas, saltaba rápidamente levantando mucho las piernas tipo 'paso yogui', siempre era muy gracioso; pero también quedaba seco. Cruce sin siquiera mojarme a pesar de la gran inundación, ya del otro lado pensé en comprarle crédito a mi celular; pero algo curioso paso por mi mente que me hizo volver mi mirada atrás, estaba yo de tan buen humor, tan feliz, que lo que vi me hizo regresar.
En el centro del crucero, estaba un escarabajo, un vochito allí varado, todos los demás coches estaban en los bordes de la laguna, seguros... por alguna razón que desconozco el vochito intento cruzar, aun sabiendo que no lograría pasar del otro lado tan fácilmente, no me gusta especular acerca de eso, hay una zona de hospitales muy cerca de ese lugar como para evitar pensar algo malo, sí ese día decidí no especular, menos hoy. Estaba yo allí curiosamente seco; pero algo me dijo que tenía que ayudar a sacar ese vochito. Me metí al agua, me llegaba más o menos a las rodillas, creo que un poquito más, no me importó, ya estando dentro me acerque al vochito y ayude a empujarlo, fue pesado al principio, aunque el dueño también lo empujara, había que alejarlo de la laguna. Una vez fuera no hubo muchos problemas para llevarlo a la orilla. El chavo que llevaba el coche se veía apresurado, aun así me agradeció y me pregunto muy seriamente qué cuanto me debía... lo vi con intensión de sacar su cartera, no me pareció correcto recibir dinero, no lo había hecho por eso, por lo que me desvanecí entre la gente, la lluvia intermitente y compré crédito a mi celular.
Caminé junto a ella algunos kilómetros más, mientras hablábamos de realmente nada, gracias a su cálida presencia se secaron mis piernas, llegamos al restaurant donde tenía mi cita. Aun no estaban allí, así que decidimos pasar, yo pedí un chocolate bien calientito, me dijeron que no tenían, ella rio, yo sonreí, y ella me miró. -Es imposible.- dije. El mesero me dio la carta y yo pedí un refresco, ella tenía su chocolate humeante y me lo presumía. Reímos, reímos mucho. La mire directo a los ojos, y tome una de sus manos, la que descansaba en la mesa, ella al parecer involuntariamente libero un suspiro y una sonrisa, estábamos compartiendo todo lo que teníamos en ese presente, en esa realidad. El refresco se me hizo muy pequeño, o el tiempo aceleró su paso, nunca lo sabré, la verdad es que no recuerdo cuanto tiempo estuve con ella, y es irrelevante saberlo también. Mi imaginación volaba más que ahora, y sabía que esto estaba por terminar... en la ventana veía pasar a mi cita, me levante agité mi mano para que me viera a lo lejos, al mismo tiempo que me despedía con un fuerte abrazo de ella, segundos después se desvaneció entre mis brazos esa oscura noche.

No hay comentarios: