Lo que me faltaba...

miércoles, 28 de octubre de 2015

El último enlace

Espero puedan disculparme, no esta pintado o a escala, es solo una maqueta.

Se formaron de la misma estrella hace millones de años y si pudiésemos mirarlos encontraríamos que son idénticos, sin embargo distan de serlo, sus acciones instante a instante son claramente diferentes. Su manera de interactuar y su manera de formar uniones con los demás pedacitos de materia son únicas e irrepetibles.
Después de su formación vagaron millones de años antes de encontrarse. Fue aquel momento, entre tantos de su tipo que decidieron unirse, conocieron a muchos de su tipo y otros diferentes con los que entablaron una bella y duradera amistad, cada uno de esos pedacitos de materia marcó la vida del resto por su manera tan incomparable y sublime de ver su existencia, con cada uno de ellos establecieron uniones únicas e irrepetibles, pero el tiempo es caprichoso y la naturaleza de la sociedad separó cada uno de estos individuos, algunos para siempre. Estos dos pequeños átomos de lo que hoy conocemos como carbono decidieron no separase a pesar de las adversidades, su unión era fuerte y parecían inseparables. Al conocerse mejor entendieron que eran el uno para el otro y comenzaron a amarse en silencio.
Conocieron muchos metales en su andar por la tierra, muchos de ellos los siguieron y en más de una vez formaron piedras con ellos manteniéndose felices y conociendo el mundo que los rodeaba. Rodaron por laderas y navegaron por ríos uno junto al otro. Cada cierto tiempo se despedían de sus conocidos y volvían a repetir sus aventuras, esas despedidas no les afectaban, ellos seguían unidos.
Después de millones de años de conocerse, formaron parte de un organismo diferente, uno que se movía y que los necesitaba. Ellos estaban felices porque nunca habían tenido alguna función y ahora podían ser útiles. Sin separarse se unieron a más de su clase y vivieron felices de organismo en organismo, viendo pasar trabajadores que les mostraban su entorno, viajaron por el agua sin hundirse, y por los cielos sin caer. Su vida se había convertido en una eterna aventura.
El fuego, la oscuridad y el miedo fueron los culpables de que esos tiempos terminaran, regresaron al suelo donde permanecieron aparentemente olvidados viendo como la sociedad como la conocían sucumbía al canibalismo. Fuerzas más grandes y potentes que lo que ellos pensaron atacaban sin piedad a los que hacia no mucho tiempo eran sus propios vecinos, trataron de escapar, de nadar o volar lejos de allí; pero dos pequeños átomos no tenían la capacidad de hacerlo por si solos. No pasó mucho tiempo cuando el infierno llego a su vida, los trabajadores que antes los cuidaban y enseñaban como actuar, despedazaban la sociedad comiendo todo lo que se encontraba a su paso. Un demonio de grandes proporciones se acercó malgastando toda su energía, ellos conocían su fortuna y aun así no se despidieron. Con una fuerza descomunal su unión fue desgarrada en un instante.
La vida continuó por separado para cada uno de los átomos, conocieron nuevos amigos e hicieron nuevas uniones sus experiencias se acumularon y a diferencia del resto de los átomos con los que compartieron funciones tenían un vínculo inseparable uno con el otro.
Sus aspiraciones se hicieron evidentes, formaron vínculos especializados y eran parte importante de sus sociedades. Crecieron con árboles, viajaron en peces, aves y mamíferos buscándose entre miles de millones que para nosotros son idénticos. La búsqueda fue implacable, cielo, mar y tierra. Gas, líquido y piedras… millones de años pasaron separados y no existió un solo día que no pensaran en su relación. Ellos tenían claro que pasara lo que pasara se encontrarían entre el tumulto de átomos.
El esfuerzo finalmente rindió frutos, aunque no de manera esperada. Uno de estos átomos formaba parte del cerebro de una humana, y el otro formaba parte del cerebro de un humano. No podían verse, no podían interactuar y era imposible que se sintieran estando tan separados… aunque las cosas imposibles son las que más ocurren cuando se habla de amor.  Quiero pensar que se dieron cuenta por que dada la inmensa historia de amor todo átomo tenía conocimiento de ello, les fue imposible no comunicar que ese en otro humano había ‘ese algo’ que modificaba lo más profundo de su ser.  El amor se sintió como en estas épocas ya casi no se siente, tanto así que los humanos sin comprenderlo aprendieron a quererse. Un solo átomo en alguna recóndita parte de sus cerebros condicionaba sus acciones.
El tiempo fue corto pero bueno, la vida es incomparable y las acciones que se realizan durante la misma son increíbles, cada instante que ellos permanecieron juntos quedó marcado nuevamente en ese átomo, desgraciadamente ahora conocía a donde iba a parar el otro átomo. Por cultura humana sería enterrado y permanecería allí bajo tierra en una caja hermética más del tiempo que habían permanecido juntos, asi mismo el terminaría en otra caja esperando que de alguna manera salieran a buscarse algun día.
Nuevamente los mounstros regresaron a devorarlo todo, como en ocasiones pasadas aunque ellos no se molestaron y sus vecinos los alentaban a continuar con su búsqueda. Miles de años pasaron encerrados, millones de años si nos queremos ver exagerados. De los cuerpos humanos no quedaba solo el polvo cuando pudieron salir a ver la luz del sol nuevamente.
El viento era caluroso y seco, el ambiente era extraño y algo en él los obligaba a permanecer solos. El resto de la materia comenzaba a separarse, no había espacio para que los átomos permanecieran unidos. El viento actuó con su noble e infinito trabajo, una ráfaga levanto a uno de estos átomos, la tierra se despedazaba. La fuerte ráfaga colocó tiernamente a ambos átomos uno junto al otro.

El baile cósmico separaba todas las uniones que en ese planeta existieron alguna vez, las moléculas dejaron de existir, y los átomos flotaban a su alrededor… los átomos se tomaron de sus electrones formando el ultimo enlace covalente de la tierra y miraron como la estrella destruía todo lo que conocieron.

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