Un cerebro en fuga, la sabiduría que escapa del país... Una mujer que asumió su inteligencia y respeto mi libertad en su cátedra. Una mujer que no se emperifollaba, que vivió sin una gota de maquillaje, con ropa informal pero con su inteligencia por delante que sedujo mi mente y levantó mi ánimo. La invitación de una inversión a corto plazo de una mujer sexy a su modo para vivir la vida audaz, tensión sexual que se extendió en una función tangencial.
Sus delicados rizos de mujer me enseñaron que la apariencia no lo es todo, me encaminaron de su cintura a adentrarme en la delicia de la sabiduría.
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