Curvas asesinadas por tela, belleza estéril en busca de dueño, un sueño. Mirada esmeralda y sonrisa expectante: una risada cabellera colorada que me buscó como proveedor para su progenia, una película de terror como secuela del unas visitas al paraíso. Unas piernas que hirvieron mi sudor bajo sus enaguas, calambres en los labios al contacto con electricidad.
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