Lo que me faltaba...

jueves, 5 de enero de 2017

Recuerda que eres libre, tan libre que puedes decidir ser mejor día con día...
Por desgracia tu libertad se ve afectada por la libertad de los demás, no todos pueden ser 'el mejor' y si tu lo eres debes seguir luchando por serlo porque muchos quieren tu mismo camino en lugar de construir el suyo, ¿ya no hay espacio para más caminos?.
Si no se reparte de manera equitativa el conocimiento y los recursos, somos demasiados.

miércoles, 4 de enero de 2017

Puerta

Pequeña mujer, delgada, atractiva y con facciones fuertes. De curvas firmes y musculosas, con movimientos potentes, húmedos y desenfrenados. Mujer casi insaciable.

Taxi

Estrías jóvenes, mucho cuerpo para tan fina piel, mujer con piernas fuertes capaz de hacerme bailar debajo de ella. Inteligente y sexy, joven, amistosa y aguantadora.

Narconovela

Mujer flaca, alta e insípida, juguetona y maniaca...  Aspirante a micrómetas, y de flácidos valores. Mujer de gustos estrafalarios pero de sonrisas sencillas. De diminutas curvas sencillas de recorrer.

Kof

Sensualidad hecha humano, hecha mujer joven. Bucles infinitos enmarcaron su rostro, con sonrisa inolvidable y cuerpo inevitable. Mujer que cayó al lado oscuro de la sensualidad, mujer que merecía un poco más de lo que le .

Cancún

Aprovechada.
Mujer escultural con sombra en los ojos y con labios que gritan 'touch me'.
Viajera que mutó a sedentaria, curiosa e infernal.

Rizos

Alta y delgada, rizada y poderosa.
Mujer de convicciones, visión a futuro y experiencias notables. Con figura esculpida y curvas reducidas, de gran porte, rica y pocas prendas. Helada.

Vendetta

Con familiares ruines, de malas costumbres y pocos argumentos, mujer bella como botón de flor, esperanza de mejor futuro para si misma. Consiguió el empoderamiento de su ser, construyó cimientos basados en sus conocimientos.

martes, 3 de enero de 2017

Fosa

Mujer sensual que escapa, y extraña.  Mujer que aboga por la igualdad de género que cede emocionada a ser sumisa. Su vida es su figura, y su vida es buena. Poco curiosa, picante, fugaz y roja, muy sudada y roja.

Bosque

Reencontrada, bella solo enmaquillada, lo que busca encuentra. Morena y sexy, pierna grande y confiada... Aguantadora y por lo que supe dobleteada.



**Perfidia: La Esencia del Bosque**  

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**Capítulo I: La máscara y la savia**  


Llegó al pueblo un jueves de lluvia ácida, bajo el último nombre que se había pronunciado en su presencia. Su maleta de cuero agrietado cargana vestidos que brillaban como escamas de trucha. Los hombres de aquel bar del centro del pueblo murmuraban entre rondas de aguardiente: ¿será deportista o acróbata de un circo?, pero nadie se atrevió a preguntar. En aquel lugar, los secretos ajenos valían menos que el barro secado en las botas.  

Él, un escritor de prosas y mitologías hibridas, la vio por primera vez atravesando el mercado, esa belleza estaba envuelta en prendas que si bien eran hermosas, lo que hacien era opacar su brillo Él, un recién llegado con costumbres diferentes a las del pueblo, la siguió desde lejos esbozando en su cuaderno los perfiles que lograba comprender. Él la espero afuera del bar, tratando de inventar una historia que logrará hacerle justicia.

Ella salió del bar momentos antes del atardecer y siguió su camino dividiendo el pueblo en dos a su paso, con el sol frente a ella que permitió ver el exceso de maquillaje que le cubría el rostro como una máscara de yeso, pero la ligera lluvia logro que una gota resbalara por su mejilla evidenciando una grieta al nivel de los ojos revelando un destello verde… musgo, quizás. Bajo el rímel que la máscara mostraba, sus ojos no solo eran verdes, parecían el fulgor de bioluminiscencia intermitente.

Él, detrás de ella, sin poder ver la magia que esos veían, avanzaba sin enterarse de que ella siempre supo que era perseguida. 

Ella aletargando su paso, esperando que la alcanzarán. La luz del atardecer se escapaba y ella se acercaba al borde del pueblo, dónde las casas comenzaban a camuflajearse con los árboles.

Él se avalanzó para tomarla del brazo.

—¿Te gustan los bosques? —dijo desesperado.

Ella se detuvo, descalzó sus pies y el siguiente paso que dió, enterró su pie en la tierra. Un crujido subterráneo respondió, como huesos siendo arrastrados.

—Yo le gustó a los bosques.

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**Capítulo II: El primer ritual (raíces y uñas)**  

La noche del ritual **carecía de luna, pero el cielo brillaba con una luz lechosa, como si las estrellas se hubieran licuado.** Él la siguió hasta el claro prohibido, **donde los árboles formaban un círculo demasiado perfecto para ser obra de la naturaleza.** Ella lo aguardaba sobre una rosa de los vientos tallada en musgo, **su vestido plateado ahora reducido a jirones que se fundían con las cicatrices de su torso.**  


—¿Sabes lo que pides al entrar aquí? —preguntó, **y su voz tuvo el eco de un coro de hojas secas.**  


—Lo acepto —mintió él, y cruzó el umbral.  


**El aire se espesó con olor a cobre y humedad.** Las raíces emergieron como serpientes en celo, enroscándose en sus tobillos. **Ella lo empujó contra el roble con una fuerza que no correspondía a su delgadez, y cuando lo mordió, su saliva ardía a fermento de manzana podrida.** Sus uñas, **afiladas como espinas de endrino**, le abrieron surcos en la espalda. **En lugar de sangre, rezumó una savia espesa y ámbar.**  


Al terminar, **el círculo de árboles se había estrechado. Las cortezas susurraban *Perfidia* en un idioma anterior al latín.**  


—Soy **la memoria que el bosque regurgita cuando los humanos olvidan** —dijo ella, **y por un instante, su piel fue transparente: bajo ella, miles de raíces pulsaban en simbiosis.**  


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**Capítulo III: La mentira necesaria**  


**Cada mañana, él intentaba escribir sobre ella, pero las palabras se descomponían.** Las hojas de su cuaderno **ennegrecían como fruta podrida**, y el viento **le arrancaba las páginas para llevárselas al río.** Solo podía narrar su historia **en el claro, con la pluma tallada en una rama de fresno y la tinta hecha de sus propias secreciones.**  


La segunda vez fue junto al río **Hacedor, cuyas aguas tenían el reflejo invertido.** Ella saltaba entre las rocas, **sus movimientos fluidos y antinaturales, como un insecto probando las coordenadas de una telaraña.** Él la rodeó con sus brazos **ya moteados de líquenes**, y ella lo arrastró al fondo. **El agua le quemó los pulmones, pero entonces… las burbujas de savia le inundaron la garganta con un dulzor narcótico.**  


Bajo la superficie, **las piedras tenían rostros: algunos eran hombres que él reconoció de viejas fotografías del pueblo.**  


—**Me conviertes en tu bestiario particular** —acusó él después, sosteniendo **una de sus pestañas postizas, ahora convertida en crisálida de esfinge colombina.**  


—**Y tú me usas para olvidar que eres otro hombre pequeño con miedo a morir** —replicó ella, **señalando sus manos, donde las venas trazaban mapas de clorofila.**  


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**Capítulo IV: La unión (o cómo el bosque devora)**  


**Para cuando advirtió la transformación, ya era tarde.** Su piel **se había vuelto corteza de abedul**, su cabello **una maraña de enredaderas de celastrina.** Ella lo alimentaba con bayas **que sabían a promesas rotas**, y cada noche, **su corazón latía más lento, hasta sincronizarse con el pulso subterráneo de las raíces.**  


—¿Por qué no me detuviste? —rugió él una mañana, **cuando sus palabras eran ya el crujir de una rama al viento.**  


—**Porque elegiste creer que el bosque era un refugio, no un vientre** —respondió ella, **abrazando lo que quedaba de su torso.**  


En su último acto humano, **él hundió el puñal de hueso que ella misma le había regalado (“Solo un amor traicionado puede fijar mi forma”, le dijo una noche de niebla).** De la herida **brotaron digitales púrpuras, sus pétalos urticantes como lenguas de víbora.**  


—**Ahora eres tan prisionera como yo** —susurró, **y su voz se dispersó en el rumor de un follaje eterno.**  


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**Epílogo: La eternidad compartida**  


**El bosque de Perfidia tiene dos núcleos ahora.** **Uno late en un fresno joven cuyas raíces forman un rostro con los labios abiertos en un grito silencioso.** El otro **reside en una criatura que salta entre las copas al crepúsculo, sus risas esparciendo esporas que hacen toser a los viajeros con sangre de petalo.**  


**Las viejas del pueblo (las mismas que enjuagan vasos en El Abedul) aconsejan no usar maquillaje al caminar por los senderos.** —**El bosque siempre descubre lo que eres —dicen, señalando a las mochilas abandonadas con vestidos brillantes que yacen junto al río, convertidos en telarañas viscosas.**  


Y si gritas *Perfidia* al anochecer, **no esperes una respuesta humana: el eco será un dúo de savia fluyendo y hojas desgarradas, como un amor que se pudre y renace en la misma herida. 

Pokémon

Indecisa, experimentadora, agradecida y amiga a pesar de las experiencias. Sin maquillaje, natural por todos lados y nada mal por cierto, nada mal. Amiga forever, ambidiestra comprobada. Jo.

Beca

Interesante, inteligente y culta, escaladora en el buen sentido... Piel delgada, blanca y roja casi al mismo tiempo y de cabellera adaptable. Mujer analítica con piernas largas, risas abiertas y pensamiento progresivo.

Fotografía

De esas veces fugaces que las 'amistades' terminan destruidas.
La bella y la bestia, la inocencia y aquella inexperiencia, la lujuria y el deseo.
Bucles perfectos en su cabello, mirada esperanzadora, labios jugosos y cuerpo de cosquilleo.
La bella y la bestia.

Tae Kwon Do

Descarada.
Mujer de una sola oportunidad, experimentada y conocedora... Regordeta sin estar mal, de hecho muy bien, blanca y con figura que mejoró con el tiempo... Desgraciadamente nos despedimos demasiado rápido. Ja.
Mucha figura muy bien utilizada.

León

Rizos dorados, mujer desenfrenada llena de detalles que la construyen apetecible a todas luces, interesada y buscona...
Mujer de muestras gratis, mujer de revista, placer gourmet.

Tercera

Fina y veloz, mujer blanca que escapa de lo común... Buenas tardes, malas noches. Cuerpo sin estilizar que no lo necesitó. Pecas pelirrojas para armar una constelación.

Películas

De apariencia joven, largo kilometraje, piel blanca y cabellera oscura sin marca alguna del sol, delgada y diminuta.
Locura profunda, amistad sencilla... aunque puede ser alreves.
Fácil de cargar y maniobrar. Bella vista o visita... Nuevamente no recuerdo..

Diagonal

Mujer supuestamente difícil, de vellos cortos y pequeños ojos, de orgulloso y altanero pecho, de cadera voladora, asesina de egos. Mujer que vive para exibirse y también vive para dar placer, desgraciadamente solo al ojo porqué desaprovechó sus dificultades.

Flaca

También de huesos vive el mundo, y porqué no preseleccionada por sus bondades, felicidades y facilidades. Bella joven acostumbrada a las caídas fugaces y al efímero dolor, sensación inesperada pero efectiva.

Ombligo

La esperanza vive en su piel, la mujer que no envejece. Su vientre bendito abre el infinito de posibilidades, el contacto con su piel enciende los celos ajenos. Su delineado cuerpo mejoró mi vista y su descontrolada sonrisa rejuveneció mi logros.

Doble contacto

Morena de fuego con miel artificial en su mirada, cuerpo delineado por ejercicio y facciones delicadas que asombran a poca luz.
Mujer de tez clara y castaño sombrero de orejas risueñas y cuello apetecible.
Una batalla de poder, conocimiento interno y control jamás experimentado.
Cacao, chocolate y leche.

Vendedora

Cómo galleta de animalitos, arquetipo de fresa, con calidad: fiestera, de gustos sencillos y repetitivos, barata cuando los conoces.
Dependiente de su figura y sus atributos físicos para llegar a los eventos, desmarcarse en la sociedad a saciedad...
Mujer frenética, viajera y oportunista, buena en la caza y mala en la vida.

Edipo

Bella.
Pequeña.
Inestable.
Una mujer en pleno crecimiento, una bailarina de los sentidos, una cálida sonrisa que escapa de las calles del estado. Una pena atravesada en su mirada, una intermitente caricia a su costado, una explosión desconocida en su tiempo, un orgasmo de nombre ajeno.
Una penosa huída, un recuerdo amarillo.

Hincha

Olla de peltre vestida de plata, cuerpo pecador en mujer americana. Un rostro con maquillaje excesivo vendiendo la grasa entre sus codos, rentando su cabellera despintada y regalando el tatuaje en su riñón derecho.
Vulgar pero efectiva, una herencia inesperada de un amigo inesperado.

Lunar

Citas en conjunto, cervezas en privado. Prendas para la sociedad, lunares para la humanidad. Piel sensible y adormilada como premio a esa belleza rara, a ese rostro marcado y a esas manchas en su espalda.
Piel rosada, pelo oscuro, huesos que sobresalen en la unión de sensibilidades, vientre plano y figura delgada que escapa de su cuerpo y salta de altar a altar.

Álgebra

Un cerebro en fuga, la sabiduría que escapa del país... Una mujer que asumió su inteligencia y respeto mi libertad en su cátedra. Una mujer que no se emperifollaba, que vivió sin una gota de maquillaje, con ropa informal pero con su inteligencia por delante que sedujo mi mente y levantó mi ánimo. La invitación de una inversión a corto plazo de una mujer sexy a su modo para vivir la vida audaz, tensión sexual que se extendió en una función tangencial.
Sus delicados rizos de mujer me enseñaron que la apariencia no lo es todo, me encaminaron de su cintura a adentrarme en la delicia de la sabiduría.

Ginger

Curvas asesinadas por tela, belleza estéril en busca de dueño, un sueño. Mirada esmeralda y sonrisa expectante: una risada cabellera colorada  que me buscó como proveedor para su progenia, una película de terror como secuela del unas visitas al paraíso. Unas piernas que hirvieron mi sudor bajo sus enaguas, calambres en los labios al contacto con electricidad.